La política energética para el desarrollo del país durante el 2013

Iniciando 2013 nos cae la noticia de otro aumento a la tarifa elÈctrica. La información, obviamente, provoca desconcierto y ansiedad. Después de todo, en el último semestre los precios del combustible no han aumentado como para justificarlo…

El tema provocó debate y reflexión en los grupos de productores. Los incrementos de costos conllevan aumento de precio; lo que a su vez afecta negativamente las ventas, al reducir la capacidad de los clientes para comprar.

Pero llevamos varios años seguidos en los cuales los costos de energía (combustible y electricidad) han aumentado progresivamente. Para contrarrestar, el sector productivo se ha visto en la necesidad de invertir en tecnología para fabricar con mayor eficiencia, incluso a reformular productos para no afectar la demanda de estos por parte de consumidor. El dilema es que en el tiempo se reduce lo que se puede seguir mitigando solo con maquinaria más eficiente.

Los costos afectan la competitividad de nuestro sector productor, ya sea para exportar o para competir localmente con productos importados. Adicional, hay otro impacto en la economÌa nacional. La importación de combustibles supone una fuga de divisas.

En consecuencia, resulta vital que implementemos una matriz de generación que reduzca los costos y ojalá también la fuga de divisas. Se dice que el agua es el petróleo de Panamá. Por lo tanto, debemos favorecer la generación por hidroeléctricas.

Lamentablemente, en los últimos años las hidroeléctricas que se han construido son las llamadas “de paso de río”. Es decir, son hidroeléctricas sin embalse o con reserva de agua solo para pocos días. Y esto, por qué no ayuda a resolver el problema del todo? Sencillo. A las hidroeléctricas de paso de rÌo, al no tener embalse (y en consecuencia, tener mayor incertidumbre respecto a su capacidad para entregar a la red nacional), se les califica con un nivel de “potencia firme”, muy inferior al de una hidroeléctrica como Bayano o Fortuna. Una generadora solo puede vender por contrato hasta la capacidad indicada en su potencia firme, el excedente lo vende en el mercado ocasional (llamado “mercado spot”). Si hay agua en los rÌosí las hidroeléctricas de paso de rÌo son despachadas primero, para no perder el potencial de generación que esa agua nos puede dar. Esas son las primeras plantas en ser despachadas, pero el precio en el mercado spot lo marca la última que entre en ese bloque-hora. Es por ello que hemos escuchado que “nos venden agua a precio de petróleo” o que nos venden generación “hidráulica a precio de térmica”. Aunque en un bloque-hora estén en línea 90% de hidroeléctricas de paso de río y solo 10% de térmicas, el precio que se les paga a todos es basado en los costos del último que entró (que resulta ser el más alto). En ese bloque-hora ficticio se vendió en el mercado spot una cantidad de energía de la cual el 90% era de hidroeléctricas a un costo de 0.07 kW/hr; pero si la Ùltima que entró tiene un costo de 0.18 kW/hr, toda la energía que se transó en ese bloque-hora le costó a las distribuidoras 0.18 kW/hr. Antes de la revisión de tarifa que se hace cada semestre, las distribuidoras presentarán a la ASEP los costos incurridos y tendrán derecho a los ajustes para compensarse. De allí (parte de) los aumentos en la tarifa que vemos a partir de los consumos de enero y julio en un determinado año. Pensamos que hay varias alternativas que podemos implementar para mejorar, entre las cuales están:

  1. Incentivar la construcción de más hidroeléctricas con embalse, cuya potencia firme sea mayor y en consecuencia se venda la gran mayoría de su energía por contrato y no en el mercado spot.
  2. Reducir el pico de demanda que afecta la red entre las 9 a.m. y las 5 p.m., para evitar que las generadoras más ineficientes tengan que ser despachadas (se puede lograr trasladando carga a las horas no pico, educando para que los consumidores hagan uso más racional, incentivando la inversiÒn en equipos más eficientes, etcétera).

Hay otras estrategias y polÌticas que Panamá debe impulsar para que las expectativas de crecimiento y el potencial de desarrollo de nuestro país no se vea mermado ni por la falta ni por los costos de la energÌa.

La energía debe ser un componente estratégico para los planes de desarrollo nacionales. Considerando que debe ser el sector privado el que debe invertir para provocar ese crecimiento y desarrollo, es importante que la voz y voto del sector privado participe en las decisiones de la Comisión Nacional de Política Energética. Sugerimos una institución tripartita entre sector público, generadoras y empresa privada, con tres puestos cada uno.
Columna de Opinión del Sindicato de Industriales de Panamá.

Acerca de energiapanama

Promovemos el conocimiento sobre políticas energéticas, buenas prácticas industriales y el uso responsable de nuestros recursos naturales para satisfacer las necesidades energéticas de un país en franco desarrollo, de forma sostenible.

Publicado el 2013/01/21 en alternativas energéticas, demanda energética, opinión y etiquetado en . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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