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Hidroeléctricas, por Johnny Cuevas (publicado en La Estrella)

Hidroeléctricas

ING. JOHNNY CUEVAS
 
Las posiciones encontradas en la Asamblea con relación al proyecto 145, la actitud del gobierno y el conflicto en Chiriquí que lleva más de dos semanas, perjudican cualquier debate serio en relación a los beneficios de la promoción de la energía hidroeléctrica en el país. Es una lástima, ya que la producción por medio de la generación usando la energía del agua es notablemente superior a la termo, que es actualmente la otra alternativa usada en el país.

La población del país no se ha dado cuenta de la importancia de discutir éste tema: es una discusión seria y necesaria. Hay que tener luces largas, ya que no poder usar uno de nuestros mayores recursos que es el agua es condenar a nuestras presentes y futuras generaciones a alumbrarse con guarichas. Un proverbio muy sabio dice que ‘si del cielo te caen limones, hagamos limonada’. Ojalá que una vez calmada la situación, y generados los acuerdos producto del diálogo y el respeto entre Gobierno y ngäbes buglés, los panameños podamos pensar en el urgente y necesario planeamiento de la matriz energética del país, cada vez más limitada, por la demanda creciente, y cara, por el uso de combustible y las distorsiones del mercado.

La hidroeléctrica es la mejor opción: genera energía eléctrica mediante el aprovechamiento de la potencia del agua embalsada, cuestión en la que tenemos un cúmulo de conocimientos acumulados desde que nacimos como república en 1903, con los distintos proyectos desarrollados a escala nacional que inician con nuestro principal activo, el Canal. Y continúa con otros proyectos muy reconocidos internacionalmente como la Central Edwin Fábrega o Fortuna. Además, es más limpia que la termo ya que no quema combustible, y está comprobado que si un proyecto se diseña y construye cumpliendo con los aspectos ambientales, los efectos en el medio ambiente son mínimos.

Lo más importante es que tenemos agua en abundancia y no dependemos directamente del vaivén del precio del combustible, como en el caso de las termos; es decir, se reducen las fugas de divisas.

ESPECIALISTA EN TEMAS ENERGÉTICOS

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Hidroelectricidad, ¡Sí!

ENERGIA

Hidroelectricidad, ¡Sí!

Cristóbal Silva
INGENIERO
Hace unos días nos enteramos de la propuesta de los grupos indígenas y otros, presentada al Presidente de la Asamblea en torno a la preparación de una nueva Ley de Minería. Entre los puntos que nos llamó la atención, tanto por ser un tema no incluido anteriormente en los reclamos presentados por estos grupos como por ser una propuesta absurda, la que se refiere a la cancelación de las concesiones hidroeléctricas vigentes, algunas ya en construcción, y a la prohibición para autorizar nuevos desarrollos de este tipo, no solamente dentro de las comarcas indígenas, sino en las áreas anexas o donde existan comunidades Gnäbe o Buglé. Esta propuesta es escalofriante para aquellos que conocemos el sector energético nacional, que hemos trabajado en la planificación de su expansión y que sabemos que la hidroelectricidad es una alternativa muy atractiva y viable en la mayoría de los países latinoamericanos. Si revisamos los planes de expansión de estos países, todos incluyen desarrollos hidroeléctricos.En los últimos años, Panamá ha mantenido una tasa de crecimiento económico que se ubica entre los primeros lugares de la región. El PIB crece entre 3.0 y 4.8% anual. Estos crecimientos van acompañados por incrementos en los requerimientos de energía eléctrica a tasas también importantes. En 2007 la demanda creció en un 8%; en 2009 en un 5.35%, y ahora esperamos un 4.15%. En el año 2000 se tenía una demanda nacional de 777 Mw. Para este año, bajo un escenario moderado, se espera que alcance los 1215 Mw, 438 Mw más (equivalente a dos Changuinolas). A este ritmo, para el 2014 necesitaríamos cerca de 135 Mw adicionales, llegando a una demanda de 1350 Mw.

La energía eléctrica adicional, la podemos obtener de diversas fuentes: con petróleo, con carbón, con el viento, con agua y hasta nuclear (países grandes). Como apoyo tenemos las interconexiones. No obstante, un análisis de la problemática, promueve la elaboración de una estrategia y un plan para la promoción y el efectivo desarrollo de centrales hidroeléctricas, como la opción más amistosa al medio-ambiente, la que ayuda a reducir nuestra dependencia del petróleo y permite lograr de forma efectiva el apoyo energético que requiere el desarrollo nacional. Para los que podemos aportar algún pensamiento positivo en cuanto a conjurar los peligros de caer un déficit energético, lo que detendría el anhelado crecimiento económico del país, solamente podemos concluir que para evitar un desastre de esta magnitud tenemos que echar manos a nuestros recursos hidroeléctricos, por suerte abundantes, y consignar como lema que “Hidroelectricidad, ¡Sí!

Publicado en el Panamá América el 21 de marzo de 2011

Estado extendería contrato millonario para energía

GENERACIÓN ELÉCTRICA

Estado extendería contrato millonario para energía

El contrato por un año y a un costo de $55.5 millones se venció en marzo, pero se aprobó una adenda por tres meses que se vence en junio.

 
CONSUMO. Generar un megavatio con los motores que opera Aggreko requiere en promedio 66 galones de diésel por hora o mil 584 galones por día. LA PRENSA/Ana Rentería
 

Wilfredo Jordán S.
wjordan@prensa.com

Los bajos niveles de los embalses de Fortuna y Bayano, y el aplazamiento de la entrada en operación de la hidroeléctrica de AES Changuinola hasta septiembre obligarían al Estado a extender por lo menos tres meses (hasta octubre) el contrato de alquiler de las plantas eléctricas de emergencia de Aggreko, para garantizar la demanda de energía de los usuarios.

El contrato original por un año y a un costo de $55.5 millones se venció en marzo, pero el Gabinete aprobó una adenda por tres meses más que se vence en junio y a un costo de $14 millones.

Con la prolongación del contrato, serían otros $14 millones que probablemente se tendrían que desembolsar.

Los motores móviles que funcionan con diésel están instalados en contenedores, y pueden generar hasta 100 megavatios de energía.

El 60% de esta planta está en Cerro Azul, Panamá, y el 40% restante en Charco Azul, Chiriquí. El diésel que reciben para funcionar se almacena en los tanques de depósito, ubicados en Cerro Azul y Charco Azul, a pocos metros de donde operan las plantas.

Si estos motores no se dejan en operación hasta que empiece a operar la hidroeléctrica de 223 megavatios de AES Changuinola, habrá déficit de energía, afirmó una fuente vinculada al Centro Nacional de Despacho, oficina que administra la distribución de energía a todo el país.

Además de AES Changuinola, este año deben entrar en operación otras seis hidroeléctricas con las cuales se cubriría la necesidad de energía, y ya no sería necesario alquilar los motores de Aggreko para el próximo año, aseguró la fuente.

Entre estas plantas está la hidroeléctrica de Bajo de Mina, que generará 58 megavatios y que construye la empresa Ideal Panamá, propiedad del millonario mexicano Carlos Slim.

También aparecen otras hidroeléctricas más pequeñas como Pedregalito 1, con 20 megavatios; y Pedregalito 2, con 14 megavatios.

Suez Energy, que también opera Bahía Las Minas, construye varias hidroeléctricas, entre ellas Gualaca, con capacidad para producir 25 megavatios, que ya debía estar generando pero en estos momentos está detenida porque no recibe agua debido al daño que tuvo el túnel de Estí y que está en reparación. Lorena, que generaría 35 megavatios, está a prueba, y Prudencia, que podrá generar 58 megavatios, estará lista en noviembre.

 

Queremos un desarrollo sensato para Panamá

HIDROeLÉCTRICAS.

Queremos un desarrollo sensato para Panamá

Marina González
opinion@prensa.com

Las últimas cifras de la Contraloría General de la República reportaron un incremento en la actividad económica del 8.2% para el periodo enero–junio de este año. Esto idealmente se traduciría en mayores ingresos para las arcas del Estado, mayores y mejores oportunidades de educación y empleo para los panameños y, por ende, una reducción de los índices de pobreza, que en estos momentos supera el 40% de la población, pero para que todo esto ocurra, se necesita energía.

Si queremos promover el desarrollo económico y cultural que Panamá y los panameños nos merecemos, debemos buscar y aprovechar soluciones económicas, sostenibles y ecológicamente amigables.

No somos un país petrolero. Tampoco estamos a la vanguardia de la industria minera. Lo que sí tenemos son dos océanos y ríos que recorren el país de extremo a extremo con una fuerza incalculable.

Una opción al alcance de nuestros recursos y ambientalmente sensata es la construcción de hidroeléctricas. Al aprovechar el vasto recurso hídrico de Panamá, no solo reducimos nuestra dependencia de combustibles fósiles, sino que al ser el agua un elemento naturalmente accesible abarataría los costos de la electricidad que requerimos en nuestros hogares y empresas.

Recordemos que si bien es cierto que aproximadamente el 90% de los usuarios se beneficia del subsidio en la tarifa de electricidad, el mismo es producto del dinero que nos sacan de nuestro cheque cada quincena. Entonces, ¿por qué no dejar de regalar ese dinero que tanto nos cuesta, e invertirlo en soluciones energéticas reales para el país?

El problema no radica solamente en el costo de generación de energía, sino en un uso sano y aprovechamiento responsable de nuestros recursos, en nuestro caso los hídricos.

Las hidroeléctricas, como todo proyecto, tienen su impacto ambiental, por lo que no podemos darnos el lujo de ser ingenuos y pensar que estas serán la panacea que resolverá nuestra actual situación energética, pero debemos aceptar que, por ahora, son la solución más coherente que tenemos.

Sin ánimos de ser abogada del diablo, debo decir que no estamos en posición de dejarnos llevar por temores infundados sobre un inminente desastre ambiental, cuando en realidad se están generando beneficios a corto y largo plazo para el país y para las comunidades que se ven directamente en contacto con estas obras. ¿O es que me van a decir que es mejor seguir quemando combustible que es más contaminante y más caro, mientras que los que han estado excluidos del desarrollo por años se quedan en ranchos insalubres?

La autora es trabajadora social

Piden proyecto

Me hallé este artículo en la sección “Provincia” de La Estrella de este sábado. Considerando que conozco Bugaba de una forma muy personal, me parece una movida muy inteligente de esta comunidad su participación activa y directa en el desarrollo del proyecto San Andrés II.

Mientras más se involucren las comunidades cercanas a los proyectos hidroeléctricos, será más fácil garantizar que se esté escuchando la voz de los residentes y que los proyectos sean cónsonos con los mejores intereses de estas comunidades.