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La industria y la energía eléctrica en Panamá

Existe una preocupación en la industria panameña, pero no es una preocupación originada por el tamaño del mercado interno o la competencia a la producción.

La preocupación gira en torno a las alternativas que tenemos los industriales para mostrarnos competitivos debido a los altos costos de la energía eléctrica.

Es incongruente que un país como Panamá que está mirando alto en los temas de desarrollo y competitividad global, quede empantanado en una discusión primaria relacionada con el origen de la energía eléctrica que utilizamos para mover la industria e impulsar la economía en general.

Panamá carece de una estrategia de energía a largo plazo y lo podemos afirmar de manera muy sencilla; en el al año 2008, la Cámara de Comercio de Madrid publicó un estudio que concluía lo siguiente: Panamá atraviesa en estos momentos por una crisis energética. El consumo energético se ha ido incrementando a la par del crecimiento económico del país. Las perspectivas son que este consumo eléctrico siga incrementándose, como demuestran los recientes máximos históricos de consumo que se han registrado
en los últimos meses. Esto sucede mientras el parque de generación hídrica de embalse no aumenta y la térmica tiene cierto grado de obsolescencia aunado a sus altos costos de generación, haciendo peligrar el suministro de energía durante los meses de sequía.

La observación de la Cámara de Comercio de Madrid era muy atinada entonces y casi cinco años después la situación no ha variado mucho.
Si bien es cierto que desde el 2008 se crea la Secretaría Nacional de Energía y el 12 de Octubre del 2012 se promulgó la ley 69, que establece los lineamientos generales de la Política Nacional para el Uso Racional y Eficiente de la Energía (UREE) en el territorio nacional, no vemos interés de los actores en promover eficientemente el fin de la dependencia de generación térmica. Hoy día seguimos otorgando concesiones hidroeléctricas solo de pasada y no de embalse. Si queremos independencia total de la generación térmica debemos promover la creación de embalses hidroeléctricos, lo que nos permitirá tener agua en época de sequía a un costo competitivo y lo más importante librarnos de los vaivenes del precio del petróleo.

Las instituciones que velan por el suministro de energía están allí y las leyes también, pero no vemos la voluntad de cambio y lo podemos demostrar al acceder a: www.energia.gob.pa, que es el sitio web de la Secretaría Nacional de Energía, con su misión que dice: “conducir la política energética del país, dentro del marco constitucional vigente, para garantizar el suministro competitivo, suficiente, de alta calidad, económicamente viable y ambientalmente sustentable de los recursos energÈticos que requiere el desarrollo”. Ahora ingrese en la pestaña donde dice logros y vea los resultados de 5 años de gestión.
Se sorprenderá de encontrar sólo eventos, reuniones, foros y seminarios. En otras palabras no hay logros que mostrar, ni tampoco estadísticas que demuestren cómo esta Secretaría está garantizando un suministro competitivo y de alta calidad para todos los panameños.

En el 2008, cuando la Cámara de Comercio de Madrid hizo el estudio que citamos y cuando se creó la SecretarÌa de EnergÌa, consumÌamos 103 millones de bunker C en el paÌs, hoy consumimos 110 millones, siendo el bunker C el principal combustible de las generadoras térmicas. Podemos decir que mÀs allÀ de las leyes que han creado las instituciones que velan por la energÌa en PanamÀ, el efecto es imperceptible para la industria e incluso para el panameÐo comÙn.
Hemos otorgado concesiones hidroelÈctricas de pasada, estamos promoviendo foros y reuniones para tratar el tema, sin embargo, no estamos avanzando como paÌs y cada dÌa el futuro se presenta mÀs complicado para la industria y la NaciÒn, que ve como todos estamos perdiendo competitividad por el alto costo de la energÌa elÈctrica. SegÙn un anÀlisis de la Autoridad de los Servicios PÙblicos (ASEP), en el aÐo 2010, la generaciÒn de energÌa elÈctrica instalada en PanamÀ era de 49% hÌdrica y 51% tÈrmica. Sin embargo para 2012, la capacidad hÌdrica aumentÒ en cinco puntos porcentuales, o sea 56%. Esto significa 44% para la tÈrmica, la cual es mÀs cara hoy que en el 2010, en mÀs de un 36%, segÙn informaciÒn de la ASEP.

Vamos muy lentos en la estructuraciÒn de una polÌtica energÈtica eficiente y coherente sobre todo para los industriales, quienes generamos empleos y fabricamos por el amor de lo “Hecho en PanamÀ”. Hoy los industriales nos consideramos en el medio de la actual situaciÒn energÈtica, agobiados por el alto precio de la energÌa y sin alternativas de un plan de Gobierno que nos permita generar mÀs riqueza para PanamÀ.

Columna de OpiniÒn del Sindicato de Industriales de Panamá.

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La política energética para el desarrollo del país durante el 2013

Iniciando 2013 nos cae la noticia de otro aumento a la tarifa elÈctrica. La información, obviamente, provoca desconcierto y ansiedad. Después de todo, en el último semestre los precios del combustible no han aumentado como para justificarlo…

El tema provocó debate y reflexión en los grupos de productores. Los incrementos de costos conllevan aumento de precio; lo que a su vez afecta negativamente las ventas, al reducir la capacidad de los clientes para comprar.

Pero llevamos varios años seguidos en los cuales los costos de energía (combustible y electricidad) han aumentado progresivamente. Para contrarrestar, el sector productivo se ha visto en la necesidad de invertir en tecnología para fabricar con mayor eficiencia, incluso a reformular productos para no afectar la demanda de estos por parte de consumidor. El dilema es que en el tiempo se reduce lo que se puede seguir mitigando solo con maquinaria más eficiente.

Los costos afectan la competitividad de nuestro sector productor, ya sea para exportar o para competir localmente con productos importados. Adicional, hay otro impacto en la economÌa nacional. La importación de combustibles supone una fuga de divisas.

En consecuencia, resulta vital que implementemos una matriz de generación que reduzca los costos y ojalá también la fuga de divisas. Se dice que el agua es el petróleo de Panamá. Por lo tanto, debemos favorecer la generación por hidroeléctricas.

Lamentablemente, en los últimos años las hidroeléctricas que se han construido son las llamadas “de paso de río”. Es decir, son hidroeléctricas sin embalse o con reserva de agua solo para pocos días. Y esto, por qué no ayuda a resolver el problema del todo? Sencillo. A las hidroeléctricas de paso de rÌo, al no tener embalse (y en consecuencia, tener mayor incertidumbre respecto a su capacidad para entregar a la red nacional), se les califica con un nivel de “potencia firme”, muy inferior al de una hidroeléctrica como Bayano o Fortuna. Una generadora solo puede vender por contrato hasta la capacidad indicada en su potencia firme, el excedente lo vende en el mercado ocasional (llamado “mercado spot”). Si hay agua en los rÌosí las hidroeléctricas de paso de rÌo son despachadas primero, para no perder el potencial de generación que esa agua nos puede dar. Esas son las primeras plantas en ser despachadas, pero el precio en el mercado spot lo marca la última que entre en ese bloque-hora. Es por ello que hemos escuchado que “nos venden agua a precio de petróleo” o que nos venden generación “hidráulica a precio de térmica”. Aunque en un bloque-hora estén en línea 90% de hidroeléctricas de paso de río y solo 10% de térmicas, el precio que se les paga a todos es basado en los costos del último que entró (que resulta ser el más alto). En ese bloque-hora ficticio se vendió en el mercado spot una cantidad de energía de la cual el 90% era de hidroeléctricas a un costo de 0.07 kW/hr; pero si la Ùltima que entró tiene un costo de 0.18 kW/hr, toda la energía que se transó en ese bloque-hora le costó a las distribuidoras 0.18 kW/hr. Antes de la revisión de tarifa que se hace cada semestre, las distribuidoras presentarán a la ASEP los costos incurridos y tendrán derecho a los ajustes para compensarse. De allí (parte de) los aumentos en la tarifa que vemos a partir de los consumos de enero y julio en un determinado año. Pensamos que hay varias alternativas que podemos implementar para mejorar, entre las cuales están:

  1. Incentivar la construcción de más hidroeléctricas con embalse, cuya potencia firme sea mayor y en consecuencia se venda la gran mayoría de su energía por contrato y no en el mercado spot.
  2. Reducir el pico de demanda que afecta la red entre las 9 a.m. y las 5 p.m., para evitar que las generadoras más ineficientes tengan que ser despachadas (se puede lograr trasladando carga a las horas no pico, educando para que los consumidores hagan uso más racional, incentivando la inversiÒn en equipos más eficientes, etcétera).

Hay otras estrategias y polÌticas que Panamá debe impulsar para que las expectativas de crecimiento y el potencial de desarrollo de nuestro país no se vea mermado ni por la falta ni por los costos de la energÌa.

La energía debe ser un componente estratégico para los planes de desarrollo nacionales. Considerando que debe ser el sector privado el que debe invertir para provocar ese crecimiento y desarrollo, es importante que la voz y voto del sector privado participe en las decisiones de la Comisión Nacional de Política Energética. Sugerimos una institución tripartita entre sector público, generadoras y empresa privada, con tres puestos cada uno.
Columna de Opinión del Sindicato de Industriales de Panamá.

Hidroeléctricas por Fernando Aramburú Porras

Compartimos este artículo publicado en La Estrella, por Fernando Aramburú Porras, ex-director del Instituto de Recursos Hidráulicos y Electrificación, y consultor en temas de mercado eléctrico.

 

Hidroeléctricas

FERNANDO ARAMBURU P.
 
 
Definitivamente el país necesita seguir desarrollando hidroeléctricas. La explicación es clara, simple y concreta: es la forma más económica de producir energía en Panamá, ya que no contamos con gas natural ni petróleo ni carbón.

Las otras alternativas no parecen tan convenientes. La eólica, generada por efecto de las corrientes de aire; y la solar, obtenida mediante la captación de la luz y el calor, que podríamos desarrollar aquí, están muy incipientes. Además, son relativamente más costosas. De todas maneras se está haciendo un esfuerzo en ese sentido.

Actualmente, aproximadamente el 60 por ciento de la capacidad instalada en Panamá es Hidro. En los últimos 4 años ha aumentado significativamente a raíz de la subida del precio del petróleo y el desarrollo de importantes proyectos hidráulicos en la provincia de Chiriquí, sobre todo en Bocas del Toro, pasando de 770 MW a 1500 MW de capacidad instalada a fines de este año.

El auge de la economía panameña no es un dato inventado. Es una realidad que requiere inversión para acompañar y potenciar. Esto exige que continuemos desarrollando el recurso energético, de manera ordenada y mitigando los efectos que puedan tener en el medio ambiente con la mejor tecnología que se tiene para estos desarrollos. Sobre todo, procurando beneficiar a las comunidades aledañas.

El caso de la Changuinola I es un buen ejemplo de desarrollo hidroeléctrico que ha beneficiado a las comunidades que, en cierta forma, se afectaban, y aumentado significativamente el suministro de energía limpia y económica al país.

Siempre necesitaremos energía térmica producida con carburantes para el balance energético en la época de verano, cuando los niveles de los ríos bajan considerablemente por la temporada seca. Pero nuestra mayor fuente de energía seguirá siendo la hidráulica, abastecida de la potencia del agua, por muchos años más.

Hidroeléctricas, por Johnny Cuevas (publicado en La Estrella)

Hidroeléctricas

ING. JOHNNY CUEVAS
 
Las posiciones encontradas en la Asamblea con relación al proyecto 145, la actitud del gobierno y el conflicto en Chiriquí que lleva más de dos semanas, perjudican cualquier debate serio en relación a los beneficios de la promoción de la energía hidroeléctrica en el país. Es una lástima, ya que la producción por medio de la generación usando la energía del agua es notablemente superior a la termo, que es actualmente la otra alternativa usada en el país.

La población del país no se ha dado cuenta de la importancia de discutir éste tema: es una discusión seria y necesaria. Hay que tener luces largas, ya que no poder usar uno de nuestros mayores recursos que es el agua es condenar a nuestras presentes y futuras generaciones a alumbrarse con guarichas. Un proverbio muy sabio dice que ‘si del cielo te caen limones, hagamos limonada’. Ojalá que una vez calmada la situación, y generados los acuerdos producto del diálogo y el respeto entre Gobierno y ngäbes buglés, los panameños podamos pensar en el urgente y necesario planeamiento de la matriz energética del país, cada vez más limitada, por la demanda creciente, y cara, por el uso de combustible y las distorsiones del mercado.

La hidroeléctrica es la mejor opción: genera energía eléctrica mediante el aprovechamiento de la potencia del agua embalsada, cuestión en la que tenemos un cúmulo de conocimientos acumulados desde que nacimos como república en 1903, con los distintos proyectos desarrollados a escala nacional que inician con nuestro principal activo, el Canal. Y continúa con otros proyectos muy reconocidos internacionalmente como la Central Edwin Fábrega o Fortuna. Además, es más limpia que la termo ya que no quema combustible, y está comprobado que si un proyecto se diseña y construye cumpliendo con los aspectos ambientales, los efectos en el medio ambiente son mínimos.

Lo más importante es que tenemos agua en abundancia y no dependemos directamente del vaivén del precio del combustible, como en el caso de las termos; es decir, se reducen las fugas de divisas.

ESPECIALISTA EN TEMAS ENERGÉTICOS

Arde Troya

Compartimos la columna publicada por el periodista Hitler Cigarruista, editor del semanario Capital Financiero, en su espacio “Arde Troya”.

Martinelli… un año después

Publicado el 6 February 2012 por   ·   Sin Comentarios

En esta misma columna me he manifestado contra de la la minería  a cielo abierto porque implica la erradicación de la cobertura boscosa de grandes extensiones de terreno para lavar la tierra y extraer los minerales metálicos o nó metalicos que esta contiene. Y es que, a mi juicio, por más planes de mitigación que desarrollen las empresas que se dedican a esta actividad, la realidad es que cada vez que el hombre interviene en la naturales esta nos lo cobra con creses.

Se trata de una convicción personal que en su momento me ha llevado a respaldar moralmente la lucha del pueblo Nögbe Buglé contra esta industria y su exigencia de que se establezca una norma legal que prohíba su desarrollo en las comarcas indígenas.

Pero lo que no puedo apoyar es la intención de los compañeros indígenas de lograr que también se prohíba el desarrollo de proyectos hidroeléctricos en sus tierras ancestrales y en el resto del país.

Creo que esta exigencia es inaceptable porque un país como Panamá, que está en pleno crecimiento económico no puede renunciar a utilizar un recurso renovable como sus fuentes hídricas para generar la energía que necesita para seguir desarrollándose.

Estoy seguro que los compañeros indígenas, que son gente culta y educada pueden comprender que renunciar a la generación hídrica significa que el país tendrá que recurrir a la energía térmica y que esto no sólo se traduce en mayor contaminación ambiental, sino también en un mayor costo de la energía para los consumidores.

Admito que sí necesitamos una norma que garantice que el desarrollo de nuevas hidroeléctricas no dejará a los indígenas y campesinos sin el agua que necesitan para vivir y producir los alimentos que requiere la población panameña, y que una vez entren estas plantas en funcionamiento, eso se traduzca en una disminución del costo de la energía eléctrica para los consumidores.

Siempre he creído que cada uno de los seres humanos debemos hacer lo que está a nuestro alcance para conservar la naturaleza y dejarle a nuestros hijos un mundo más sano que el que recibimos de nuestros padres, pero también considero que nada en este mundo puede estar por encima del hombre y la satisfacción de sus necesidades, lo que significa que hay que armonizar ambos objetivos y esto es lo que nuestros grupos indígenas deben comprender, ya que no se puede hacer que aquí arda Troya para sostener posturas  ambientalistas radicades que luego tendremos que pagar todos.

Hidroelectricidad, ¡Sí!

ENERGIA

Hidroelectricidad, ¡Sí!

Cristóbal Silva
INGENIERO
Hace unos días nos enteramos de la propuesta de los grupos indígenas y otros, presentada al Presidente de la Asamblea en torno a la preparación de una nueva Ley de Minería. Entre los puntos que nos llamó la atención, tanto por ser un tema no incluido anteriormente en los reclamos presentados por estos grupos como por ser una propuesta absurda, la que se refiere a la cancelación de las concesiones hidroeléctricas vigentes, algunas ya en construcción, y a la prohibición para autorizar nuevos desarrollos de este tipo, no solamente dentro de las comarcas indígenas, sino en las áreas anexas o donde existan comunidades Gnäbe o Buglé. Esta propuesta es escalofriante para aquellos que conocemos el sector energético nacional, que hemos trabajado en la planificación de su expansión y que sabemos que la hidroelectricidad es una alternativa muy atractiva y viable en la mayoría de los países latinoamericanos. Si revisamos los planes de expansión de estos países, todos incluyen desarrollos hidroeléctricos.En los últimos años, Panamá ha mantenido una tasa de crecimiento económico que se ubica entre los primeros lugares de la región. El PIB crece entre 3.0 y 4.8% anual. Estos crecimientos van acompañados por incrementos en los requerimientos de energía eléctrica a tasas también importantes. En 2007 la demanda creció en un 8%; en 2009 en un 5.35%, y ahora esperamos un 4.15%. En el año 2000 se tenía una demanda nacional de 777 Mw. Para este año, bajo un escenario moderado, se espera que alcance los 1215 Mw, 438 Mw más (equivalente a dos Changuinolas). A este ritmo, para el 2014 necesitaríamos cerca de 135 Mw adicionales, llegando a una demanda de 1350 Mw.

La energía eléctrica adicional, la podemos obtener de diversas fuentes: con petróleo, con carbón, con el viento, con agua y hasta nuclear (países grandes). Como apoyo tenemos las interconexiones. No obstante, un análisis de la problemática, promueve la elaboración de una estrategia y un plan para la promoción y el efectivo desarrollo de centrales hidroeléctricas, como la opción más amistosa al medio-ambiente, la que ayuda a reducir nuestra dependencia del petróleo y permite lograr de forma efectiva el apoyo energético que requiere el desarrollo nacional. Para los que podemos aportar algún pensamiento positivo en cuanto a conjurar los peligros de caer un déficit energético, lo que detendría el anhelado crecimiento económico del país, solamente podemos concluir que para evitar un desastre de esta magnitud tenemos que echar manos a nuestros recursos hidroeléctricos, por suerte abundantes, y consignar como lema que “Hidroelectricidad, ¡Sí!

Publicado en el Panamá América el 21 de marzo de 2011

Repaso y futuro del tema energético en Panamá

PLANIFICACIÓN UN TAREA POR HACER

Repaso y futuro del tema energético en Panamá

WOLFGRAM GONZÁLEZ
 
Desde el cierre de la refinería, Panamá se convirtió en un país integramente dependiente, que necesita comprar el combustible. Esta desventaja es apreciable en los precios de venta al consumidor
 
PANAMÁ.Pareciera natural, en la gran mayoría de los casos, ignorar que donde estamos situados es precisamente producto de proyectos culminados y que nos sitúan aquí.

La situación de cada uno donde sea que se encuentre hoy es precisamente producto del pasado.

Afortunadamente el futuro también puede ser moldeado con lo que se lleve a cabo hoy.

CON BUENA VISIÓN

Esto es crucial en el tema de energético. Fue en la década de los setenta donde se inician y ejecutan importantes proyectos para suplir de energía hidroeléctrica a la República de Panamá.

Obras como Fortuna, Bayano, Estrella y los Valles fueron construidas durante ese período.

Aún hoy la generación eléctrica producida por agua representa más de la mitad de la demanda de Panamá.

Me causa mucha curiosidad como durante un régimen como el que se tuvo durante esa época se tuviese esa visión para la gestión en este rubro.

Sin esos proyectos Panamá viviese racionamiento de electricidad hoy.

NO HAY PLANIFICACIÓN

Tal como escribí anteriormente no existe una planificación en el sector de energía, infraestructura ni ningún tipo de desarrollo comercial ni de vivienda.

Se aprueban y construyen proyectos sin saber como les llegará el agua ni cómo afecta la balanza energética del país.

El problema luego de finalizado cada uno de dichos proyectos será del gobierno y también de la ciudadanía que luego sufra la escasez de energía eléctrica y de agua potable.

Panamá debe definir qué quiere ser. No podemos ser de todo. No podemos ser centro bancario y centro de compras y luego no tener agua ni electricidad.

La minería, el turismo y el comercio son proyectos con vectores en orientaciones diferentes.

Decidamos que es lo que mayor beneficio trae al país.

En el tema de combustibles líquidos no hay preocupación de abastecimiento, pues afortunadamente Panamá hereda más tanques de los que necesita producto de las instalaciones de uso militar que existían en el Istmo.

Además que el Canal de Panamá, por su propia naturaleza atrajo a petroleras que requerían de espacio y se construyeron a ambos lados del canal depósitos que aún hoy exceden lo que se necesita.

Muestra de esto, es que incluso con el mayor tráfico que generará la ampliación del canal no hay alarma entre los suplidores en cuanto a su capacidad de almacenamiento.

El aeropuerto internacional de Tocumen también considera mayor capacidad de almacenamiento siendo que crece su actividad.

LA REFINERÍA

En la década de los sesenta se logra un acuerdo con Texaco y se construye la refinería de Bahía Las Minas.

La capacidad de refinación en ese momento era cerca de treinta mil barriles por día. Y hoy día el consumo nacional es de cerca de cincuenta y cinco mil barriles por día.

Ese punto de refinación pudo haber sido remodelado y así se garantizaba combustibles para el país, se procesaba el crudo aquí y se producía gasolina, diésel y bunker C, entre otros.

Desafortunadamente, durante la administración de la señora Mireya Moscoso, deciden cerrarla y así llegamos a convertirnos hoy en importadores totales de derivados del petróleo.

Durante la administración del presidente Martín Torrijos se promueve a Panamá como un ‘hub energético’. Se concretan proyectos como la reversión del oleoducto en Petroterminal.

El diseño inicial era bombear producto desde el océano Pacífico al Atlántico.

Pero el diseño también contempló en su inicio la posibilidad de en algún momento utilizarlo, obvio haciendo las inversiones adecuadas, para transportar crudo desde el Atlántico al Pacífico.

Igualmente se amplían las capacidades de almacenamiento en las zonas libres de petróleo y se logra el establecer competid ores importantes a nivel mundial en nuestro país.

Todos en el mercado marino y atraídos por el proyecto de ampliación del canal.

Este proyecto que también fue aprobado durante la pasada administración, hoy repercute en beneficios directos al país; generación de empleo y transferencia de tecnología.

VISIÓN Y EJECUCIÓN

Panamá crece y se reorganiza.

Nuevos e importantes proyectos de infraestructura se vislumbran en el horizonte.

Pero todo esto requiere de una visión y ejecución precisa y ordenada.

La iniciativa del METRO será uno de los grandes proyectos del actual gobierno. Como panameño felicito a los que hoy día tomaron esa decisión de ejecutarlo.

El transporte masivo en una ciudad que crece desde sus inicios con dos límites; a un lado el mar y al otro la zona del canal ha hecho de su crecimiento algo irregular.

La calidad de vida del ciudadano común y corriente se verá afectada de manera positiva al tener un sistema de transporte decente y esperemos que igualmente eficiente.

Afectaría positivamente a los que conducen, facilitaría el traslado de un punto a otro al desaparecer el número de buses en esas vías.

Esto se debe traducir en menor tiempo en el auto y también en menor consumo de combustible.

En el tema energético, la queja mas común es el precio del combustible.

Es probado que es un tema fuera del control de cualquier país no tenga reservas de crudo.

Hoy en día se han tomado medidas paliativas para mitigar el alza. Pero sobre esto no tenemos control y seguirá así.

La solución es buscar alternativas reales e incentivos para que se reduzca el consumo.

A medida que se aumente en consumo por países en ascenso hacia la modernización y mejoren la calidad de vida en China, India y otros de Asia, la demanda aumentará y el precio si duda se elevará.

Esto hará mas costoso el nivel de vida de todos los que dependen del petróleo.

En artículos anteriores he reiterado mi creencia, la cual reafirmo que no existe un substituto aún para los grandes consumidores.

Entre ellos, el transporte y la industria.

Pero en estos momentos, con el miedo producto del desastre a la planta nuclear de Fukushima en Japón, las cosas tienen a moverse de una forma distinta, incluso, más cautelosa.

Los vehículos eléctricos son una pequeña parte del total e igual necesitan recargas.

El factor determinante y que mayor crecimiento tiene en Panamá, dado los edificios, centros comerciales y proyectos residenciales que se desarrollan es el del suministro de energía eléctrica.

Desde mi punto de vista, es esto el talón de Aquiles y debe enfocarse todo el esfuerzo en cubrir la creciente demanda; ya sea por energía hidráulica o alternativas.

Espero que la nueva calificación obtenida por Panamá no se vea afectada posteriormente por falta de atención a la seguridad energética.

Ni termoeléctricas ni hidroeléctricas, ¿entonces qué?

ENERGIA.

Ni termoeléctricas ni hidroeléctricas, ¿entonces qué?

Pastor E. Durán Espino
 
EDUCADOR
Las plantas generadoras de energía eléctrica como las termoeléctricas, son contaminantes pues funcionan con “Bunker C”, el último subproducto del refinamiento del petróleo y con la mayor concentración de contaminantes; emanan óxido de nitrógeno, óxido de azufre, óxido y monóxido de carbono y sustancias sulfuradas que desprenden acidez al ambiente; incluso con lluvias ácidas, como las producidas por minas a cielo abierto.Las lluvias ácidas producen ácido sulfúrico que esteriliza la tierra por cien años y puede esparcir su acidez a 50 kilómetros.Las termoeléctricas también producen contaminación debido al ruido de las turbinas. Estos contaminantes pueden causar cáncer, esterilidad de los suelos, enfermedades cardiopulmonares, alteraciones fetales o genéticas, etc.

Las hidroeléctricas no contaminan, sin embargo, son rechazadas por los residentes de las cercanías de los ríos, pues al construirse los embalses, temen perder su modo de subsistencia. Si fueran construidas en parajes solitarios no habría problemas, pero en sus alrededores viven cientos de campesinos, tanto afrolatinos como indígenas. Allí, siembran arroz, maíz, frijoles, yuca, guineos, plátanos y/o se dedican a la cacería y a la pesca artesanal. ¿Dónde serían reubicados? ¿En los anillos de miseria que rodean nuestras ciudades? Durante la dictadura de Omar Torrijos se construyó la represa de Bayano. Allí las personas perdieron tierras, casas y propiedades, sin que jamás se les indemnizara.

Detrás de la construcción de hidroeléctricas hay un gran poder económico internacional al que no le interesa el daño que esos proyectos causen al ambiente.

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Destaque Jos� Corpas (c), se ha destacado en el Gast�n. (Foto: Miguel Cavalli / EPASA)

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–>Pero existen alternativas nuevas, renovables y limpias, como lo son las plantas mareomotrices que producen electricidad utilizando las corrientes marinas. Con lo ocurrido en Japón, la humanidad está obligada a mirar las energías renovables, limpias y que tengan en cuenta el desarrollo humano sostenible y no fuerzas riesgosas como la nuclear.

Según el ecologista Gabriel Despaigne, entre Saboga y Contadora (archipiélago panameño de Las Perlas en el Océano Pacífico), existe un canal por donde pasa una corriente marina. Allí se pueden utilizar generadores mareomotrices aprovechando la corriente y generar energía eléctrica sin ninguna contaminación. Sin embargo, en vez de exigirle a los inversionistas aplicar estas alternativas, nuestras autoridades lo que hacen es aprobar la construcción de termoeléctricas contaminantes y/o hidroeléctricas que desplazan a poblaciones campesinas.

 
Publicado en El Panamá América el 15 de abril de 2011

Los vaivenes climáticos “La Niña”

Los vaivenes climáticos “La Niña”

ARISTIDES LORLESSE*

OPINIÓN. La mayoría de los modelos predicen que el fenómeno atmosférico de “La Niña” continuará hasta principios de 2011.

Sin embargo, existe un desacuerdo entre los modelos que estudian este fenómeno sobre la eventual fuerza con la que se presentará “La Niña”.

Basados en las observaciones actuales, los científicos anticipan que las anomalías de las temperaturas de la superficie en la región persistirán tal y como actualmente se está presentando, con mucha precipitación pluvial, o que se fortalezcan hasta el invierno, lo cual sería consistente con la evolución histórica de este fenómeno, según el último informe de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés).

Al menos en Panamá esto obliga a los productores a replantear las siembras, y a las autoridades a establecer planes cónsonos con las variaciones climáticas.

El informe del Centro de Predicciones Climáticas indica que “La Niña” se fortaleció en agosto de 2010, a medida que las anomalías negativas de la temperatura de la superficie del océano ecuatorial alcanzaron por lo menos -1ºC a través de la mayoría del océano Pacífico ecuatorial a finales del mes de agosto, mientras que todos los índices del fenómeno atmosférico “El Niño” disminuyeron a valores entre -1.3°C y -1.8ºC a finales de agosto. Los impactos anticipados de “La Niña” durante septiembre-noviembre 2010 incluyen convección suprimida sobre el Pacífico ecuatorial tropical, y aumento de convección sobre Indonesia.

La transición hacia el otoño del hemisferio norte significa que “La Niña” comenzará a tener más influencia en el tiempo y clima en ese hemisferio.

Las lluvias con mayor intensidad en algunas regiones del país, producto de las variaciones climáticas, han retrasado las siembras de cultivos como maíz, así como la cosecha de arroz, lo que representa cambios en el cronograma agrícola.

*El autor es meteorólogo

Publicado en La Prensa

¡Vivan las hidroeléctricas!

VENTAJAS

¡Vivan las hidroeléctricas!

Víctor J. Fábrega V.

opinion@prensa.com

Afortunados somos los panameños que tenemos un gran potencial hidroeléctrico que estamos desarrollando.

Los países del primer mundo ya no hablan de esto, porque durante la primera mitad del siglo pasado lo desarrollaron todo. Hoy, solo en el tercer mundo hay un gran potencial que todos están desarrollando de acuerdo con sus necesidades y con la mayor rapidez que sus recursos económicos lo permitan.

Las hidroeléctricas son la mejor opción en cuanto a electricidad por ser la más económica, más limpia, la que menos daños causan y porque nos darán energía para ahora y siempre, además de muchos otros beneficios.

En China, para la construcción de “Las Tres Gargantas” que para siempre será la más grande del mundo, hubo que relocalizar unos 5 millones de personas y anegar ciudades, cementerios y reliquias antiquísimas que quedarán preservadas para siempre bajo las aguas del embalse. Brasil construyó la de Itaipú, la segunda más grande, y pronto empezará la tercera más grande.

Allí tienen que relocalizar varias tribus indígenas y anegar una parte de sus grandes reservas forestales para el embalse. Aquí en Bocas del Toro, tenemos que relocalizar a unas 50 familias, y las protestas se escuchan hasta en la Cochinchina. Si no las construimos ahora, más adelante esas cuencas serán invadidas, deforestadas, y el costo económico, humano, político y ambiental sería mucho mayor.

¿Por qué a veces se escuchan voces opositoras ? … Algunos se oponen por temor al cambio (el ser humano le teme aunque sea para mejor). Otros por motivos políticos. Creo que la mayoría actúa de buena fe, pero con información incompleta o equivocada.

Algunos azuzados por terceros sin saber el motivo oculto. Están los que, desafortunadamente, hay que relocalizar (los afectados deben ser debidamente compensados); otros solo mencionan y hasta exageran la parte negativa, se olvidan de la parte positiva y no ofrecen alternativas (algo parecido parece ocurrir aquí con la minería, que es la base del desarrollo de muchos países).

Es cierto que a veces se ensucian los ríos y se deforestan los sitios de presa durante su construcción, pero eso es temporal y gran parte del área devastada puede y debe ser reforestada.

Los embalses sirven para control de las inundaciones devastadoras de nuestros ríos salvajes, además de guardarnos agua para consumo humano, regar nuestros campos agrícolas, cría de peces y turismo.

Las selvas anegadas serían mucho menor que las que se necesitarían para absorber los gases contaminantes de

las plantas térmicas que ellas remplazarían. Deben construirse donde se conjuguen las condiciones apropiadas de hidrología y topografía.

Para concluir, podemos vivir con las desventajas, que son una parte mínima en comparación con los grandes beneficios que nos brindan.

EL AUTOR

es ingeniero